jueves, junio 17, 2004

Mis ojos, mis oídos y mi boca se expresan en mis manos - Capítulo I

Mis Hogares

Eran mis primeros años de existencia, digamos que entre los 4 y 5, desde que recuerdo aquella vida hogareña y tranquila junto a mis padres y mis hermanas, las mañanas me sentaba en la mesa junto a mi madre, mientras ella me enseñaba mis primeras letras y el arte de la lectura, las noches eran de encuentro con mi padre y eran fácil de identificar porque él al ver las 19h00 del reloj inmediatamente se acercaba al televisor para poder sintonizar los noticieros que iniciaban a esa hora y terminarían 2 horas después, ya que a él le gustaba verlos todos, mientras el resto en la caza prefería hacer otra cosa, poco a poco no me di cuenta en que momento me fui interesando además de ver Mazinger Z, en el acontecer nacional, aunque no podía entender mucho de aquello que ocurría a nivel mundial.

Trataba siempre de preguntar a mi papá a que se referían aquellos comentarios en tonos altos que daban ciertos personajes de la época, yo aún no lo sabía pero el país estaba saliendo recientemente de una larga dictadura implementada por el que ahora pretende ser el nuevo defensor de la “democracia”, y todos querían o pretendían defenderla según sus propios criterios; y él con el ánimo de no mal acostumbrarme a realizar mis propias críticas ya a los 6 años me sacaba unos libros que siempre me dio pereza leer para que entendiera mejor el asunto. Creo que aquello fue la mejor forma de enseñarme algo único que ahora me anima a expresar y contar a otros mis inicios y pensamientos en lo que conocemos como política.

Luego del divorcio de mis padres, antes de cumplir los 7 años, mis hermanas y yo, nos fuimos a vivir con mi mamá, y quizás por mantener vivo aquel recuerdo de mi papá, o de aquello que acostumbrábamos ver en las noches, yo seguí viendo aquellos noticieros que ya podía analizar a los 9 años desde que yo recuerdo con una anécdota que quizás nunca olvide. Cursaba mi tercer grado de escuela, y mi profesor todos los días nos obligaba a transcribir lo que contaban los editoriales de los medios de prensa escrito, al menos de uno, y la verdad no se si la idea era que todos leyéramos algo o simplemente enviar un deber más del día rutinariamente, el cual nunca pude cumplir de lo que recuerdo, porque sencillamente en mi casa no compraban el diario, y yo tampoco nunca tuve la iniciativa de prestárselo a algún vecino, pues bien creía además que en mi aula no debería existir alguien que sepa más de noticias que yo; a esta “irresponsabilidad” al día siguiente siempre tuve que aguantar un reglazo en mis manos por parte de mi profesor, por haber incumplido con su tarea. El año más terrible de vida creo. Pero un buen día al casi finalizar el año sucedió algo que me animaría a ver el mundo con otros ojos, se realizó una lección escrita, a manera de ensayo sobre algún tema noticioso de esos días. Estábamos en el Gobierno de León Febres Cordero Rivadeneira, y la delincuencia crecía casi a la par que la inflación y la cotización del dólar por esos días; así que me anime a escribir una critica en donde culpaba al creciente desempleo como causa principal del incremento de la delincuencia, y sorpresivamente aquel chico que nunca llevó su copia de la redacción de los editoriales fue uno de los contados 20/20 que hubo en la clase, con una felicitación al final por parte de mi profesor. Eso para mí era algo casi imposible de creer, pero al mismo tiempo motivante a mi corta edad.

Luego de esto vendría una época muy conflictiva en mi vida que inicio a los 12 años si mal no recuerdo en la cual, aquellos noticieros cargados de excesivas noticias malas alrrededor de l mundo, no me dejaban dormir por las noches, sobre todo aquellas que tenían que ver con la contaminación mudial, y guerras. Lo cual me llevó a analizar aquella realidad de la que nadie habla o desea hacerlo, que a todos algún día nos llega la hora de morir, o partir a un mundo desconocido muy brevemente relatado en escrituras como la Biblia. Creo que me costo aproximadamente 2 años superar esto sobre todo la idea de perder a mi madre; para está época ya no vivia con ella ni con mis hermanas, ya que por motivos de estudios me había cambiado a la casa de mi papá y ya tenía una madrastra en todo sentido de la palabra.

Así poco a poco comence a darme cuenta de que la vida tenía que tener algún sentido involucrando a esta palabra "felicidad", y que tenía que luchar por aquello, sino lo alcanzaba a llegar a vivir yo, al menos tenían que hacerlo mi familia, mis hijos, y porque no, el resto de habitantes de este planeta.

Cuando ingrese al colegio luego de aquella rebelde primaria, por mi actuar y proceder; comence a ver las cosas desde otro punto de vista, cuando nos comenzaron a invitar a convivencias a todos los miembros del curso en sitios apartados de la ciudad (en los primeros años a la playa) la importancia de charlar con otros jóvenes de mi colegio mayores por pocos años a mí, me permitieron darme cuenta de que había actitudes erradas con la poca preocupación que le daba a mis asuntos familiares, cuando en realidad esos eran problemas a los cuales debía darles una prioridad mayor por resolverlos. Y vi en el involucramiento en grupos con otros compañeros luego de las horas del colegio como una gran oportunidad de expresar muchas de mis ideas con otras personas, que quizás nunca me imagine. Por suerte encontre muy buenos amigos con los que hasta hoy cada vez que nos vemos por las calles de Guayaquil conversamos y recordamos aquellos viejos y buenos tiempos.

Es por alrrededor del 1992 cuando me doy cuenta que mi colegio en el que tenía desde los 6 años en 1984 había dejado de ser aquel segundo hogar que los maestros te dicen a ser en realidad mi primer hogar, ya que no me gustaba la idea de regresar a mi casa donde solo estaría mi madrastra, ya que mi padre llegaba hasta la noche.

Si no estaba en los grupos de convivencias, siempre veía que otras actividades extracurriculares podía realizar. Además comence a frecuentar mucho las casas de mis mejores amigos, con la excusa de ir a hacer mis deberes con ellos, o ellos me pasaban recogiendo para ir a jugar fútbol en parques cercanos a mi casa.

No hay comentarios.: